La Virgen reveló a una religiosa de Salamanca en 1930: "Temblará toda la tierra, produciéndose al mismo tiempo una gran oscuridad que durará tres días con sus noches.
Por el mismo temblor de tierra, el mar se desbordará, las montañas más altas caerán y entre agua y escombros perecerán la mayor parte de los habitantes de la tierra. San Sebastián será tragada por el mar, e igualmente Málaga y Cádiz, Barcelona, en parte; Marsella totalmente; París será carbonizada por una lluvia de fuego que caerá del cielo.
Al tercer día, al ver las primeras ráfagas de luz, los pocos habitantes de la tierra que hayan quedado darán gracias a Dios... Y como si despertaran de un sueño pesado, no podrán reaccionar al ver en todas partes todo lleno de cadáveres.
Muchos creerán haberse vuelto locos. Los tres primeros años habrá mucha hambre, y al cuarto todo irá mejorando. Los niños más pequeños morirán en brazos de sus madres. La causa de todo ésto es el pecado, el desprecio a la Ley de Dios y la indecencia en la mujer..."